El Caso de Schuette y las Implicaciones para el Plebiscito del 2012

El 22 de abril de 2014, el SCOTUS decidió el caso de Schuette v. Bamn , que muchos han condenado por ser alegadamente detrimental a la acción afirmativa donde algunas universidades dan mayor preferencia a minorías raciales. Una lectura concienzuda nos demuestra lo contrario. El Juez Kennedy escribió la opinión mayoritaria (que en realidad es una de pluralidad) y nos dice a la página 4:

 “Before the Court addresses the question presented, it is important to note what this case is not about. It is not about the constitutionality, or the merits, of race-conscious admissions policies in higher education.”

¿Entonces de que se trataba? Sencillo. El SCOTUS en Gratz v. Bollinger, 539 U. S. 244 (2003) examinó el programa de admisión a bachiller de la Universidad de Michigan, una de las mejores en la nación y de la escuela de derecho de la misma en Grutter v. Bollinger, 539 U. S. 306 (2003). Ambos programas usaban la raza como factor de admisión. El programa de bachillerato fue invalidado por violar la igual protección de las leyes pero el de la escuela de derecho, que utilizaba ese factor de forma más limitada fue validado. Posteriormente, los votantes de Michigan propusieron y pasaron una enmienda a su constitución para prohibir a las universidades del estado utilizar la raza como factor de admisión a las misma. Al día siguiente de aprobarse la medida, varios grupos que apoyaban la utilización de la raza como factor de admisión, radicaron un pleito en el Tribunal Federal. El Tribunal de Distrito desestimó la demanda pero el Sexto Circuito revocó, diciendo que la enmienda violaba la Constitución Federal. El caso llega al SCOTUS.

El Juez Kennedy explica lo siguiente a la página 15-17 de la opinión:

 “By approving Proposal 2 and thereby adding §26 to their State Constitution, the Michigan voters exercised their privilege to enact laws as a basic exercise of their demo­cratic power. In the federal system States “respond, through the enactment of positive law, to the initiative of those who seek a voice in shaping the destiny of their own times.” Bond, 564 U. S., at ––– (slip op., at 9). Michigan voters used the initiative system to bypass public officials who were deemed not responsive to the concerns of a majority of the voters with respect to a policy of granting race-based preferences that raises difficult and delicate issues . . .

The respondents in this case insist that a difficult ques­tion of public policy must be taken from the reach of the voters, and thus removed from the realm of public discus­sion, dialogue, and debate in an election campaign. Quite in addition to the serious First Amendment implications of that position with respect to any particular election, it is inconsistent with the underlying premises of a responsi­ble, functioning democracy. One of those premises is that a democracy has the capacity—and the duty—to learn from its past mistakes; to discover and confront persisting biases; and by respectful, rationale deliberation to rise above those flaws and injustices. That process is impeded, not advanced, by court decrees based on the proposition that the public cannot have the requisite repose to discusscertain issues. It is demeaning to the democratic process to presume that the voters are not capable of deciding an issue of this sensitivity on decent and rational grounds. The process of public discourse and political debate should not be foreclosed even if there is a risk that during a pub­lic campaign there will be those, on both sides, who seek to use racial division and discord to their own political ad­vantage. An informed public can, and must, rise above this. The idea of democracy is that it can, and must, mature. Freedom embraces the right, indeed the duty, to engage in a rational, civic discourse in order to determine how best to form a consensus to shape the destiny of the Nation and its people. These First Amendment dynamics would be disserved if this Court were to say that the ques­tion here at issue is beyond the capacity of the voters to debate and then to determine.”

¿Traducción? Los votantes pueden decidir si las universidades del estado pueden utilizar raza como factor de admisión. El remover este factor de la ecuación no viola la igual protección de las leyes. En otras palabras, el Pueblo es el que decide, no los burócratas.

Los liberales se han agarrado de la extensa opinión de la Juez Sotomayor para criticar la decisión del SCOTUS. Claramente, la Juez Sotomayor se benefició de la acción afirmativa durante su carrera. Sin embargo, la misma se basa en la premisa equivocada que el no tener acción afirmativa es un tipo de discrimen. Además, eso en esencia es llamar racistas a los votantes de Michigan. Por ende, difiero de la Juez Sotomayor.

La decisión tiene profundas implicaciones para los resultados del plebiscito de noviembre de 2012. Aunque el opinión en Schuette trata sobre lo que no pueden hacer los Tribunales, esa prohibición a desacatar las determinaciones del Pueblo es de aplicación a las acciones del PPD de desacreditar continua y constantemente el plebiscito. Claro, sabemos que el PNP nada hará y las acciones del Gobernador García Padilla continuarán impunes. Oh, well.

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2 comments

  1. Precisamente es lo que nos falta como pueblo {Acción Afirmativa} tal como estuviesen los PIP, en caso de ganar su opción, por cada esquina haciendo ‘buya’ de la crasa violación al voto del pueblo. En ultima los PIP, apuestan a las #burratadas del gobernante.

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