DESCANSE EN PAZ RAYMOND ACOSTA

He sido abogado en la Corte Federal por más de 31 años. De esos 28, 31 Raymond Acosta era uno de los jueces. En esos 28 años lo tuve en infinidad de casos. Persona recta, sin ínfulas a pesar de ser juez federal. Era un juez práctico y decente. Siempre recuerdo cuando un cliente criminal no quiso declararse culpable me dijo, “Either he pleads or we try the case, those are the options.” Poco después el cliente acepto el plea.

Donde más brilló su estrella legal fue en el caso multidistrict de In Re San Juan Dupont Plaza, el fuego donde murieron 98 personas y cientos salieron heridos. Tuve el privilegio de trabajar en ese caso del lado del “Plaintiff Steering Commitee”. Para entender lo que hizo, hay que entender el caso. Hubo un total de 2,000 demandantes y 220 demandados. Al saque, el Comité de Demandantes se enteró que el Hotel solo tenía una póliza de $1,000,000 para todos los demandantes. Así que se tuvo que traer todas las compañías dueñas del hotel, a las fabricantes, distribuidores de los productos flamables y diferentes aseguradoras. El Juez Acosta hizo un Case Management Order que delineó el descubrimiento de prueba y los juicios de tal forma, que de 1987 que se radicó la primera demanda, se distribuyó el 97% de las transacciones del caso en 1991. Esto incluyó un juicio de 9 meses, que fue también manejado a la perfección. Veinte años después, todavía los abogados de ambos lados coincidían que el caso fue manejado a la perfección. Cuando ambos lados de un pleito hablan bien del juez, sabemos que hizo bien su trabajo.

El Juez Acosta fue parte de esa generación de valientes que salvó al mundo de la tiranía nazi. Estuvo en Normandía el 6 de junio de 1944 en la playa Utah como parte del desembarco para la liberación de Europa. Aunque hablaba mucho con el Juez Acosta no me enteré de sus hazañas hasta que salieron en la prensa. Era, de más esta decirlo, un hombre humilde.

Recuerdo en un caso reciente donde el demandado no quería transigir a pesar de que toda la evidencia estaba en su contra, el Juez me pidió que saliera del Conference para hablar con su abogado. Al rato sale y me dice que puede que tengamos que ver el caso. Lo mire y le pregunte si se acordaba cuantos juicios habíamos visto juntos. Me miro azorado y me dice, “after all these years I don’t remember.” Le sonreí y le dije, ninguno, siempre transigimos. Se tiró una risotada y entro a hablar con el abogado recalcitrante. Transigimos ese día. Fue la última vez que lo vi. Días después, se retiró como juez.

La judicatura federal perdió un gran juez, una gran persona y los que lo conocimos, un gran amigo. Rest in peace, job well done.  “Non sibi sed patriae”

well done. “Non sibi sed patriae”

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